Luego de días de polémica, críticas de padres de familia y cuestionamientos por una eventual afectación educativa, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado terminó por dar marcha atrás a la propuesta de adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026, por lo que finalmente las clases concluirán hasta el 15 de julio, como originalmente estaba previsto.
El anuncio representa un viraje importante por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), luego de que apenas la semana pasada el propio funcionario había defendido públicamente la reducción del calendario escolar argumentando una combinación de factores: la ola de calor, la logística derivada del Mundial 2026 y supuestos acuerdos alcanzados con autoridades educativas estatales.
Sin embargo, la medida terminó por desatar una fuerte inconformidad, particularmente entre padres y madres de familia, quienes advirtieron el impacto económico y de cuidados que implicaría extender casi tres meses las vacaciones escolares, especialmente en hogares donde ambos padres trabajan y no cuentan con redes de apoyo o recursos para cursos de verano.
Ayer la polémica volvió a escalar luego de que el propio titular de la SEP asegurara que después del 15 de junio “ya no se enseña nada” en las escuelas, además de señalar que muchas familias ven los planteles como una especie de “guardería”, declaraciones que fueron interpretadas como un desdén hacia el proceso educativo y hacia las complicaciones reales que enfrentan millones de hogares mexicanos.
A ello se sumó un evidente desencuentro entre versiones oficiales. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que el ajuste al calendario había sido resultado de una decisión consensuada entre los 32 secretarios estatales de educación, posteriormente Mario Delgado señaló que aún faltaban voces por escuchar, dejando dudas sobre si realmente existió el consenso que inicialmente se presumió.
El episodio también abrió un debate de fondo sobre la efectividad del sistema educativo en las últimas semanas del ciclo escolar. Aunque es común que en muchos planteles disminuya la carga académica al cierre del año, especialistas y sectores educativos consideran que asumir institucionalmente que “ya no se enseña” evidencia una falla estructural que debería corregirse, y no convertirse en argumento para recortar clases.
La propuesta también fue señalada por utilizar el Mundial 2026 como justificación nacional, pese a que el evento tendrá sedes únicamente en tres ciudades del país, situación que generó críticas sobre la pertinencia de modificar el calendario escolar de millones de estudiantes por una circunstancia regional.
Además, el tema puso sobre la mesa otra contradicción: mientras el discurso federal insiste en priorizar el bienestar social y educativo, diversos sectores cuestionaron si era congruente reducir días efectivos de clases en un país que aún arrastra rezagos de aprendizaje derivados de la pandemia y resultados educativos preocupantes.





