El primero de mayo del 2025 se anuncio, con bombo y platillo, la iniciativa para impulsar una jornada laboral de 40 horas en el país; la oferta de la iniciativa era, en términos generales, establecer cinco días de trabajo, mas dos días de descanso. Las reacciones y dudas sobre ese anuncio no se hicieron esperar, unas a favor, otras en contra y unas mas con mucho escepticismo por la manera en la que se pretende implementar esa reforma.
La iniciativa se presentó y el debate legislativo se esta dando, en el Senado de la República como cámara de origen ya fue aprobada, esta semana tocara el turno a la Cámara de Diputados; partimos de la premisa de que la iniciativa no es la oferta que se hizo el día primero de mayo de 2025, ya que contempla seis días laborables y en esos seis días distribuir las 40 horas de jornada laboral; ademas, pasa de 9 horas extras como máximo a 12 horas extras como limite máximo. Recordemos pues que el espíritu de la reforma era que con dos días de descanso se pudiera garantizar el cuidado, convivencia y mejoramientos de las relaciones familiares; poder integrar de mejor manera el núcleo básico de la sociedad y que el descanso de la clase trabajadora fuera pleno.
Pero como todo en este gobierno, la realidad y la mentira se imponen; por una parte la iniciativa miente en su espíritu original y en un segundo plano, nos menos importante, dejan fuera los planteamientos del sector industrial, comercial y de servicios del país, quienes realizaron diversos planteamientos para lograr amortiguar el costo financiero que tendrán las empresas; ademas, la pequeña y mediana empresa, que es la que genera la mayoría de los empleos en el País, no ve la puerta con las cargas que se están imponiendo, sin incentivar el emprendimiento.
La idea de la reforma no es mala, pero esta incompleta, no cubre todo el circulo que permita a la empresa ser mas competitiva, generar mayores ingresos y con ello mejores condiciones laborales; la reforma no es integral, porque deja fuera el impulso a la pequeña y mediana empresa. Deben implementarse varias estrategias para que la reforma sea integral, en un primer término porque no pensar en la deducibilidad de la nomina, eso permitiría la reinversión de parte del sector productivo, mejorar los negocios y lograr que estén mas en la formalidad que la informalidad; porque no pensar en que las empresas de 1 a 150 empleados tengan una serie de incentivos en disminución del impuesto sobre le renta; porque no dejar la jornada laboral de 5 días y dos de descanso, cumpliendo con la idea original; ademas, porque no pensar en que la industria manufacturera de exportación aplique la reforma a partir del primer año y no gradualmente, otorgándole una serie de beneficios por ello; la idea es que el dinero de vuelta, que el dinero se reinvierta y que el consumo interno aumente.
El sector empresarial no puede ser exprimido, los vaivenes de la economía, la inflación que se tiene, la inseguridad creciente y los impuestos del crimen organizado hacen que el emprendimiento disminuya y los empleos se vean afectados; no se trata de regalarles todo, pero si que sea un ganar ganar, que el circulo sea virtuoso y no tóxico; no podemos olvidar que el Gobierno no genera empleos, deben poner las condiciones para que la inversión avance; lamentablemente en el México deben hoy eso no sucede, existen riesgos derivados de omisiones que ponernos en una situación de vulnerabilidad a quien decide emprender un negocio.
ALEX DOMÍNGUEZ







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