En la recta final de la elaboración de la propuesta de reforma electoral del Gobierno mexicano, el Instituto Nacional Electoral (INE) ha levantado la mano para pedir que la reforma de ajuste sea cuidadosa y sin grandes vuelcos, es decir, que implique cambios con bisturí para preservar el complejo sistema de elecciones construido en las últimas décadas.
La consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei, se reunió este lunes con el presidente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, Pablo Gómez, donde se entregaron cuatro carpetas con información técnica sobre el funcionamiento actual del sistema electoral y 241 propuestas de mejora.
Entre otras demandas, la autoridad electoral mexicana pidió preservar su autonomía constitucional y su viabilidad financiera para seguir organizando elecciones con estándares de calidad y profesionalismo.
Sin embargo, Pablo Gómez adelantó su rechazo a un par de propuestas contenidas en el documento que tienen que ver con establecer un piso presupuestal dinámico vinculado al Producto Interno Bruto y a las necesidades de gasto por proceso electoral, o establecer una fórmula vinculada al padrón electoral.
La negativa a esta propuesta ha sido la postura más tajante del presidente de la Comisión, quien a pesar de todo ofreció leer detenidamente todas las propuestas.
Gómez advirtió que, si bien el gobierno no quiere “consejeros vasallos”, tampoco comparte la idea de autonomía del INE, sino que lo concibe como un organismo que debe actuar con independencia e imparcialidad.
El documento del INE recoge la experiencia, logros, fallas y las tensiones detectadas por las áreas técnicas del instituto en las elecciones federales de 2024 y en la elección judicial de 2025.
La reforma electoral se perfila como uno de los temas más sensibles del gobierno de Sheinbaum, con tensiones evidentes entre la visión del INE de preservar el sistema actual y la postura del Ejecutivo federal de implementar ajustes más profundos en materia presupuestal y de estructura.







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