Una vez más, el servicio de transporte público en la ciudad de Chihuahua exhibe sus fallas. En el cruce de Julián Carrillo y calle Sexta, decenas de usuarios permanecen formados por largos periodos esperando la ruta Campesina, que continúa presentando serios problemas de frecuencia y cobertura.
De acuerdo con testimonios recabados en el lugar, los tiempos de espera superan los 40 minutos e incluso llegan hasta una hora, obligando a trabajadores, estudiantes y adultos mayores a permanecer bajo el sol y en condiciones poco dignas.
La imagen es clara: filas extensas, desesperación y un servicio que simplemente no responde a la demanda.
Este problema no es nuevo. La falta de unidades, la mala organización y el incumplimiento de rutas evidencian la ausencia de autoridad para poner en orden a los concesionarios del transporte público.
Mientras tanto, crece el cuestionamiento ciudadano hacia el actuar del secretario General de Gobierno, Santiago de la Peña a quien se le señala más enfocado en sus aspiraciones políticas, que en resolver uno de los problemas más urgentes de la ciudad.
Lo que hoy ocurre en paradas como la de Julián Carrillo y Sexta no es un caso aislado, sino el reflejo de un sistema que lleva años sin corregirse.







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