El conflicto bélico entre Israel e Irán entró esta semana en una nueva y más peligrosa fase: los ataques se concentran ahora sobre infraestructura energética crítica, lo que ha detonado una escalada de precios en los mercados globales de gas y petróleo.
Más de dos semanas después del inicio de las hostilidades, el impacto económico de la guerra se hace sentir en todo el planeta.
Ayer, Irán atacó la terminal gasista de Ras Laffan, en Qatar, la mayor planta de gas licuado del planeta y que aporta aproximadamente una quinta parte del suministro mundial.
Como resultado de estos golpes, el precio del gas natural se disparó este jueves un 24% y ya acumula una duplicación de su valor desde el arranque del conflicto.
Los analistas advirtieron que el problema en los mercados de gas ya no se limita al bloqueo marítimo, sino también al tiempo que tomará reparar las instalaciones dañadas.
En Chihuahua, la escalada energética global llega en un momento de alta vulnerabilidad. El estado depende del gas natural como insumo central para el sector maquilador y para la generación eléctrica que alimenta tanto a las plantas industriales como a los hogares.
Un encarecimiento sostenido del energético presionaría los costos operativos de cientos de empresas instaladas en los parques industriales de la ciudad, muchas de ellas vinculadas a cadenas de exportación hacia Estados Unidos bajo el marco del T-MEC.
Para las familias chihuahuenses, el alza podría traducirse en tarifas eléctricas más altas en los próximos meses, en particular durante el verano, cuando la demanda de enfriamiento dispara el consumo residencial.







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