La ciudad de Chihuahua enfrenta un problema creciente de movilidad derivado de las constantes fallas en semáforos, en un contexto donde el parque vehicular ha aumentado más del 120 por ciento entre 2002 y 2022, superando la capacidad de la infraestructura vial actual.
De acuerdo con un análisis elaborado por Ficosec, esta saturación no solo impacta la fluidez del tráfico, sino que agrava el riesgo de accidentes, especialmente en intersecciones donde los semáforos operan de forma descoordinada o presentan fallas constantes.
Las vialidades con mayor carga vehicular son también las más afectadas, ya que la falta de sincronización en los tiempos semafóricos provoca embotellamientos prolongados, maniobras peligrosas y conflictos entre conductores y peatones.
El diagnóstico advierte que el problema no es únicamente técnico, sino estructural: una ciudad que creció en número de vehículos sin que su red vial evolucionara al mismo ritmo. En este escenario, los semáforos, que deberían ordenar el flujo, terminan generando mayor caos.
Ante esta situación, el sector empresarial plantea una solución que no implica reconstruir el sistema desde cero, sino aprovechar la infraestructura existente mediante una modernización selectiva.
Entre las propuestas destacan:
Repotenciar los controladores de tráfico para mejorar su capacidad operativa.
Implementar un software central de gestión semafórica que permita sincronización en tiempo real.
Desplegar una red de fibra óptica que conecte las intersecciones clave.
Incorporar tecnología inteligente de bajo consumo para optimizar el sistema.
Estas medidas buscan reducir la descoordinación actual y mejorar la movilidad urbana, en una ciudad donde los reportes ciudadanos por semáforos fuera de servicio son cada vez más frecuentes.
Mientras tanto, la problemática sigue impactando la vida diaria de miles de automovilistas y peatones, quienes enfrentan trayectos más largos, mayor estrés vial y un riesgo constante en cruceros conflictivos.







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