El Intelecto Crítico: La Única Ventaja Competitiva en la Fiebre del Oro de la (burbuja) IA.

Feb 19, 2026 | Opinión

Aarón Kamel

Siempre he sido un «contreras». No por deporte. No por rebeldía adolescente crónica. Sino porque tengo un defecto profesional: pienso antes de aplaudir.

En el 90% de los casos, sé cuando algo va a funcionar y cuando algo es simplemente humo. No es que tenga una bola de cristal; tengo algo más arcaico y escaso: sentido común. Mi don —y mi maldición— es el intelecto crítico. En vez de surfear el hype como si fuera temporada de olas perfectas en LinkedIn, soy de los que se quedan en la orilla viendo si el mar es agua o espuma pintada y hago la pregunta más odiada en las juntas de consejo: 

  • «¿Y esto, exactamente, para qué sirve?»
  • ¿Qué problema resuelve… HOY?”
  • “¿Quién gana dinero con esto… y cuándo?”.

Soy experto en marketing, performance y negocios. Llevo en esto el tiempo suficiente para ver los cadáveres de las «revoluciones» pasadas flotando en el río.

Recuerdo cuando todos eran expertos en blockchain. Iba a cambiarlo todo. Finanzas, contratos, gobiernos, el café de la esquina. Si no estabas tokenizando algo, estabas fuera del futuro.

La tecnología tiene usos legítimos, sí. Pero el 90% de los proyectos eran soluciones buscando problema. 

¿El resultado? Unos cuantos millonarios oportunistas y un montón de gente con JPEGs de monos aburridos que hoy valen menos que un picafresas y el oro, bueno, sigue existiendo desde hace cinco mil años. Curiosamente, las burbujas especulativas sí han explotado más de una vez. No digo que el cripto no tenga aplicaciones. Digo que la narrativa siempre fue más grande que la adopción real.

Luego vino el Metaverso, la Realidad Aumentada (AR) y Virtual (VR). Iban a estar hasta en la sopa.  El metaverso sería nuestra segunda residencia fiscal. Las juntas serían hologramas flotando en salas minimalistas. La realidad: fueron trucos de feria glorificados. Ok, bueno, con aplicaciones de nicho.

Como especialista SEO, sobreviví al apocalipsis del Voice Search. Los gurús juraban que las pantallas morirían y nadie volvería a tipear una búsqueda. «El fin del SEO tal como lo conocemos», decían. Aquí sigo. La «revolución» terminó siendo gente pidiéndole a Alexa poner reggaetón en la cocina o, si son heavy users, para preguntar si va a llover ese día.

También se habló del dominio absoluto de las apps. ASO sería la nueva frontera, las apps devorarían al web. Y mientras tanto, empezó a crecer una tendencia silenciosa: fatiga digital, limpieza de apps, menos notificaciones, más minimalismo. El mercado maduró. Solo sobreviven las apps que realmente generan hábito o utilidad recurrente. El resto se desinstala.

Nunca invertí en esas modas. Nunca empujé a mis clientes a subirse solo porque “es el futuro”. Y casi siempre tuve razón.

El elefante (digital) en la habitación

Hoy, por supuesto, la palabra mágica está en boca de todos: Inteligencia Artificial.

No vivo debajo de una roca. A diferencia de los NFTs, me queda claro que la IA llegó para quedarse. La adopción es real y la utilidad es tangible. Pero también sé cómo termina esta película: veremos al «Uber» de los chats, precios subiendo conforme se acaban los subsidios de capital de riesgo, y legislaciones cayendo como martillos. Sobrevivirán los útiles, sí.

Pero mi guerra, la que sé que voy a perder, es contra la Burbuja de la IA. Y la veo inflarse desde tres frentes distintos:

1. Los falsos profetas de la estadística

El 99% de los «expertos» en IA que pululan hoy en LinkedIn no podrían aprobar un examen de estadística de preparatoria. Hablan de «alucinaciones» y «modelos», pero no entienden que estos sistemas son probabilísticos, no deterministas.

Creen que han descubierto el fuego, pero no pueden diferenciar correlación de causalidad aunque su vida dependiera de ello. Un modelo puede detectar patrones. Puede predecir probabilidades. Pero no “entiende” causalidad como la entendemos los humanos. Confundir eso no es un detalle técnico menor. Es la raíz de decisiones empresariales equivocadas. La IA es matemáticas, no magia. Y cuando vendes magia, eventualmente el público se da cuenta de que el conejo ya estaba en el sombrero.

2. El casino del Capital de Riesgo (el boom .com y la startup maníaotra vez)

Estamos viviendo un déjà vu del boom de las «.com». Veo a miles de startups quemando dinero de inversionistas a una velocidad obscena, simplemente porque lograron poner «.ai» al final de su URL.

Esto no es inocente. Hay un costo de oportunidad brutal. Esos miles de millones de dólares están siendo succionados por aplicaciones que escriben correos mediocres, restando capital a tecnologías que genuinamente necesitamos pero que carecen de sex appeal.

  • Hablo de empresas como Fervo Energy o Quaise Energy, que buscan escalar la energía geotérmica para darnos electricidad limpia e ilimitada.
  • Hablo de Source Global, que utiliza hidropaneles para extraer agua potable del aire en comunidades desérticas.
  • Hablo de AgTechs que ayudan a pequeños agricultores a optimizar sus cosechas sin destruir el suelo.
  • Y ni hablar de las millones de ideas en México que nacen en las aulas universitarias pero que nacen fallidas debido a la desilusión de la falta de capitalización

Pero esas empresas son «aburridas». Requieren ciencia dura, fierros, ingeniería y tiempo. Los inversionistas, que a menudo no son más sensatos que nosotros con el dinero, monos con chequeras fingiendo sofisticación, prefieren meterle dinero al enésimo chatbot que promete ser el próximo oráculo de Delfos.

3. La implementación cosmética

Finalmente, veo a mis clientes. Llegan con ojos desorbitados pidiendo «implementar IA» porque tienen miedo de quedarse atrás. «Necesitamos un Agentic Sales AI que optimice el pipeline 10x», me dicen.

Yo los miro y pienso: «Hermano, ni siquiera contestas los leads que te llegan hoy por WhatsApp. Tienes un Excel del 2018 como CRM. No puedes correr si no sabes gatear».

Quieren construir rascacielos sobre pantanos. Esas métricas de «conversión x10» son casos aislados donde el producto mejoró, no el bot. Pero nadie revisa la data real. Implementan tecnología cara, con procesos a medias, que no agrega valor al usuario final, solo para poder decir en su reporte anual que son una empresa AI-driven.

¿Quieres dar el verdadero primer paso para una estrategia de IA? Comienza con algo básico.

Si quieres una mejor estrategia que puedes implementar HOY para Inteligencia ARtificial empieza por aumentar la probabilidad de que Chat GPT, Gemini, Grok y otros te mencionen en sus respuestas con servicios como Generative Engine Optimization que da Factor SEO además de los cursos que se ofrecen.

La Retribución

Mi batalla como consultor de negocios, experto en performance marketing y uno de los top SEO/GEO de México, no es contra la tecnología; es contra la hiperinflación del ego. Es contra los techbros que usan chalecos de la Patagonia® y se creen el próximo Elon Musk, drenando recursos que podrían salvar el planeta para crear una app que te hace fotos estilo Pixar.

Sé que voy a perder esa batalla. El ruido es demasiado fuerte. El hype es demasiado seductor. Basta que una empresa lo logre para que todos los inversionistas quieran irse por el nuevo objeto brillante.

Pero hay un consuelo, una pequeña retribución divina que el mercado siempre cobra. Al final, la gravedad gana. Cuando el dinero prestado se acaba —y siempre se acaba—, la realidad golpea. Y golpea duro.

Lo hemos visto antes y lo veremos de nuevo. Estas empresas que no solucionan nada perderán sus rondas de inversión, luego sus puestos de CEO y, finalmente, perderán el condominio de lujo y el Tesla Model Y en el divorcio. Porque se puede fingir innovación por un tiempo, pero no se puede fingir rentabilidad para siempre.

Ellos tendrán sus titulares hoy. Yo me quedaré con mi «arte arcaico»: el sentido común. Nos vemos cuando estalle la burbuja.

Sobre el Autor y Nota de Cierre

Aarón Kamel soy un consultor de negocios, experto en performance marketing y reconocido especialista SEO/GEO en México, con una trayectoria en el mercado de más de 15 años, empezando muy jóven como diseñador web en Internet Capital Ventures como Rocket Internet tuve experiencia de primera mano sobre la estrategia y crecimiento y venta de Startups y a través de mi experiencia en distintas agencias he podido presenciar múltiples tecnologías y negocios que algunos triunfaron y otros no. Mi enfoque se basa en el intelecto crítico y la exigencia de rentabilidad tangible, KPIs medibles, visión matizada y entendimiento contextual, buscando siempre la solución del problema y agnosticismo por tecnologías o herramientas.

Aviso Importante:

Las ideas y opiniones expresadas en este artículo son únicas y exclusivas del autor, yo, Aarón Kamel. Bajo ninguna circunstancia representan la visión, postura oficial o línea editorial del portal Nuestras Noticias Chihuahua, Radiorama ni de ninguna institución o empresa asociada. 

Así mismo este contenido está destinado únicamente a fines de entretenimiento, información y de provocar pensamiento crítico en el lector, y no constituye, ni debe interpretarse como, consejo o recomendación sobre inversión, negocios o decisiones financieras de ninguna índole.

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Aaron Kamel

Soy Aarón Kamel, Director General de Factor SEO, agencia especializada en estrategias de marketing digital, SEO y Generative Engine Optimization (GEO). Con más de 15 años de experiencia en la industria digital y una maestría en Consultoría de Negocios, ha liderado proyectos de alto impacto para marcas que buscan escalar su presencia online. Desde hace 8 años, está al frente de Factor SEO, consolidando a la empresa como referente en posicionamiento orgánico, innovación estratégica y crecimiento digital sostenible en México y Latinoamérica.

1 Comentario

  1. ¿Y ustedes, qué piensan con la IA? Es la siguiente revolución industrial, o sus capacidades están siendo exageradas o es una burbuja financiera lista para explotar?

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