Esta semana varios usuarios, denunciaron el asalto en despoblado que sufrieron en el tramo carretero que conduce al cruce internacional Santa Teresa–San Jerónimo, sí ahí pegadito a la carretera de ciudad Juárez.
El método no es nuevo ni improvisado. Es el mismo que desde hace años se ve en carreteras del sur y centro del país: delincuentes atraviesan troncos u objetos para obligar a los automovilistas a detenerse y luego asaltarlos.
Tan solo en esta semana se han registrado varios casos, lo que confirma que no se trata de hechos aislados, sino de una práctica que ya se repite con impunidad.
Y mientras los ciudadanos son víctimas, la autoridad presume presencia. Hay cerca decenas de elementos del Ejército, de la Guardia Nacional, de Seguridad Pública y de Protección Civil.
El problema es que están desplegados sobre la carretera a Ciudad Juárez, pero lejos de los puntos donde operan los delincuentes. Mucho uniforme, poca acción.
Si realmente quieren frenar estos asaltos, no basta con vigilar desde lejos. Que avancen unos kilómetros, enfrenten el problema y cumplan con su responsabilidad. Porque la seguridad no se simula, se garantiza.







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