Los mercados financieros globales abrieron este lunes en números rojos tras la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, con impactos directos que ya se sienten en la economía mexicana.
El peso mexicano retrocedió 0.11% frente al dólar y cotizaba en 17.24 unidades, mientras el precio del petróleo se disparaba en los primeros minutos de operación.
El crudo Brent llegó a subir hasta 13% en las primeras horas del lunes, para luego moderar su avance a 5.1%, cerrando en 76.21 dólares por barril, su nivel más alto desde mediados de 2025.
El detonante: el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, tras los ataques iraníes en represalia por los bombardeos de Estados Unidos e Israel que causaron la muerte del líder supremo Alí Jamenei.
El alza en los precios del petróleo se traduce directamente en incrementos en gasolinas, diésel y gas LP, insumos críticos para la economía. El estado, con una industria manufacturera y agroindustrial que depende del transporte terrestre y la energía, es especialmente vulnerable a este tipo de choques externos.
Asimismo, la depreciación del peso encarece las importaciones, lo que podría presionar al alza los precios de bienes de consumo, materias primas y maquinaria que ingresan por la frontera Chihuahua-Texas, una de las más activas del país en intercambio comercial.
El oro, activo refugio por excelencia, subía 2.3% a 5,395 dólares la onza, reflejo del nerviosismo generalizado entre inversionistas que buscan protegerse ante la incertidumbre.







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