El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum aceptó comprometerse a entregar al estado de Texas un volumen mínimo anual de 431.5 millones de metros cúbicos de agua del Río Bravo durante el periodo 2026-2030.
Aunque el Tratado de Aguas entre México y Estados Unidos establece únicamente la entrega de 2 mil 158 millones de metros cúbicos por quinquenio, sin fijar volúmenes anuales obligatorios, autoridades estadounidenses aseguraron haber logrado que México acepte una cuota anual específica, además de presentar un plan para cubrir adeudos de agua pendientes.
Ante esto, el ingeniero Mario Mata, presidente de la Junta Central de Agua y Saneamiento advirtió que este acuerdo representa un riesgo serio para el estado, al considerar que se están asumiendo compromisos adicionales sin tomar en cuenta la realidad hídrica local.
El funcionario estatal explicó que, aun cuando algunos ríos o cuencas no estén aforados, el tratado obliga a entregar agua por cuenca de manera independiente, sin compensaciones entre regiones, lo que actualmente coloca a Chihuahua en desventaja.
Mario Mata señaló que la falta de planes de riego, como ocurrió en 2025, provoca graves consecuencias socioeconómicas, afectando no solo al sector agrícola, sino también al comercio y los servicios, además de detonar migración forzada.
A esto se suma que la ausencia de agua superficial impide la recarga de acuíferos someros, fundamentales para la economía regional. Un caso crítico es el de Camargo, donde la sequía y la extracción ilegal de agua afectaron incluso el abastecimiento humano, obligando a perforar pozos adicionales para garantizar el consumo básico de la población.






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