La confirmación del primer caso de gusano barrenador del ganado en Texas ha encendido las alertas entre los productores pecuarios de Chihuahua, entidad que depende en gran medida de la exportación de becerros hacia Estados Unidos y que podría enfrentar severas consecuencias económicas si se endurecen las restricciones sanitarias en la frontera.
El presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, Álvaro Bustillos, advirtió que la presencia de la plaga en territorio estadounidense representa una amenaza directa para la actividad ganadera del estado, en momentos en que el sector ya enfrenta afectaciones derivadas de las limitaciones al comercio internacional de ganado.
Bustillos señaló que la situación pone de manifiesto la importancia de contar con una vigilancia sanitaria sólida y criticó los recortes presupuestales al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), organismo responsable de la protección fitozoosanitaria del país.
El líder de los ganaderos en el estado explicó que representantes del sector sostuvieron reuniones en Washington D.C. con funcionarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), con el objetivo de establecer protocolos que permitan reanudar y mantener el flujo comercial de ganado entre ambos países bajo estrictas medidas de control sanitario.
Las negociaciones contemplan evaluaciones de riesgo, mecanismos de trazabilidad y acuerdos para garantizar que la plaga no se propague a través de la cadena de exportación.
Para Chihuahua, el impacto podría ser doble. Por un lado, existe el riesgo sanitario asociado a la presencia del gusano barrenador en la región fronteriza; por otro, la acumulación de ganado que no puede ser exportado ha comenzado a saturar el mercado nacional, generando una disminución en los precios y afectando la rentabilidad de los productores.





