Juan Carlos Carpio asumió la dirección general de Pemex este viernes, relevando a Víctor Rodríguez al frente de la petrolera estatal tras una gestión de tres años marcada por la crisis financiera, una serie de accidentes en refinerías y el mayor derrame de hidrocarburos registrado recientemente en el Golfo de México.
La trayectoria de Carpio es esencialmente financiera y pública: fue director de Administración Financiera del Gobierno de la Ciudad de México cuando Claudia Sheinbaum encabezaba ese gobierno.
La herencia que recibe no es menor. Rodríguez presumió en su carta de despedida haber reducido la deuda de la empresa en 23 mil millones de dólares, dejándola en 75 mil millones de dólares.
Sin embargo, analistas y fuentes internas señalan que ese mérito correspondió en mayor medida al propio Carpio, quien manejó las finanzas operativas de la paraestatal durante ese periodo.





