Durante la misa de este 2 de noviembre, el arzobispo de Chihuahua, Constancio Miranda Weckmann, invitó a la comunidad católica a reflexionar sobre el valor del amor y el servicio a los demás como camino para encontrarse con Dios, en el marco de la Solemnidad de los Fieles Difuntos.
El prelado destacó que el Evangelio presenta a Jesucristo como el Hijo del Hombre en su trono de gloria, donde el buen pastor asume los rasgos de un juez justo que distingue a quienes vivieron conforme al mandamiento del amor.
“A Jesús se le encuentra en los pequeños hermanos de la tierra”, expresó Miranda Weckmann, al subrayar que el mandamiento más importante es servir al prójimo y salir al encuentro de los necesitados.
El arzobispo explicó que la palabra de Cristo revela el sentido definitivo de nuestras acciones: “es decisivo para salvarnos o condenarnos la forma en que hayamos tratado a nuestros hermanos”.
Finalmente, llamó a los fieles a ser “fermento y signo de salvación”, construyendo un mundo más justo y esperanzador.
“Seguir a Jesús significa trabajar por la construcción del Reino de Dios, con obras de justicia y esperanza”, concluyó.









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