Antes villancicos, hoy notificaciones: La navidad de Chihuahua

Dic 18, 2025 | Opinión

Hubo un tiempo, no tan lejano;  en que diciembre en Chihuahua no se medía por el calendario, sino por el gentío. La Navidad se anunciaba sola cuando ya no se podía caminar en la Libertad, cuando el Pasito se volvía un ejercicio de paciencia, y cuando la avenida Niños Héroes parecía una procesión sin santos, pero con bolsas, chamarras y niños llorando por juguetes.


Era el ritual anual. El centro como campo de batalla. La Victoria como pasillo de esperanza. El mercado en la Niños Heroes  como el gigante a vencer. No había algoritmo que compitiera contra el empujón, el “pásele güerita” o el “última pieza, joven”. Comprar era una experiencia física: sudar, caminar, regatear y sobrevivir.


Hoy ya no.


Y no es que la economía esté completamente rota, aunque a veces se sienta así; pero es que las formas de consumo cambiaron sin pedir permiso. La Navidad se digitalizó. Se volvió silenciosa, cómoda y solitaria. A un clic de distancia.
Doña Rosa ya no baja al mercado con su bolsa de mandado y su ojo entrenado para detectar la mejor carne o la fruta y la verdura más firme. Hoy la cena llega hecha o el supermercado, ese monstruo eficiente; resolvió en un solo pasillo lo que antes se construía con cinco vueltas al centro y tres opiniones distintas.


Don Polo ya no lleva al nieto de la mano a escoger el cassette de Nintendo  ni el juguete de moda. Eso de caminar entre vitrinas quedó obsoleto. Ahora el niño manda el enlace, el abuelo saca la tarjeta, y el regalo llega a la puerta sin tener que lidiar con el viene-viene o “regresamos mañana porque ya cerraron”.


La tradición no murió: se simplificó.


Y sí, alguien dirá que las plazas comerciales siguen llenas. Y es verdad. Pero ya no son lo mismo, son tránsito. La gente no pasea: circula. Entra, compra lo que haya, pelea por cambios, hace filas para devoluciones y sale con la sensación de que algo faltó. Los stocks son limitados.


Chihuahua está cambiando. Quizá nos parecemos cada vez más al norte, al norte de verdad;  que al centro de nuestro  país. Más prácticos. Más rápidos. Más digitales. Menos calle. Menos mercado. Menos ruido.


Pero aun así, hagan un favor: dense un baño de humildad y bajen al centro, aunque no compren nada. Caminen por  la Libertad.. Déjenle unos pasos al corazón original de la ciudad para que no deje de latir. No esta demas de tomarse la foto, de admirar los edificios de nuestra ciudad donde se forjó lo que somos hoy, acuerdese que en unos años a usted también lo olvidara el tiempo.


No todo se compra en línea.
Y en diciembre, un churro o una nieve, aunque haga frío, nunca le han hecho daño a nadie.

Julio Rodriguez

Nacido bajo el signo de Tauro, Mercadólogo de profesión con más 15 años en el área de publicidad, comunicación y producción audiovisual. Asegura que las pizzas están sobrevaloradas y piensa que la gente ausente causa una mejor impresión.

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