El cierre del espacio aéreo en El Paso, Texas, provocado por el vuelo de narcodrones mexicanos, encendió las alarmas no solo por la seguridad fronteriza, sino por la falta de comunicación oficial.
A través de un comunicado oficial, el alcalde de la ciudad, Renard Johnson, calificó la medida como injustificada y mal coordinada, y advirtió que vuelos de emergencia médica tuvieron que ser desviados a Las Cruces mientras se suspendían todas las operaciones aéreas.
Aunque la Administración Federal de Aviación levantó la restricción tras determinar que no existía amenaza para vuelos comerciales, Johnson reprochó que ni el municipio, ni hospitales, ni el aeropuerto fueron notificados.
Dijo que la medida, impuesta ante la presencia de drones presuntamente ligados al crimen organizado en México, afectó infraestructura crítica y puso en riesgo la seguridad pública. «El Paso merece transparencia», sentenció.







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